martes, 28 de septiembre de 2010

Aprendiendo de un tropiezo...

Caer en una Final y poner el pecho en alto es tener la valentía y la grandeza de afrontar la derrota por más inesperada y dura que haya sido.
Las palabras del Capitán en el vestuario alegaban una realidad posible, en la que muchos jugadores quedaron sorprendidos, pero sirvió para darse cuenta de tan avasallante personalidad tiene este equipo; bien denominado Leones.
Eze fue quién advirtiera que también estaba la posibilidad de perder cuando todos sus compañeros no creían en esa posibilidad. "Hay que tener la entereza para saber estar debajo en el marcador y revertir la situación".
El Paragua  definitivamente mostró todo su interés, todas sus ganas, y toda su calidad de experimentado arquero con sangre Tricolor. No cualquiera es figura en una Final.
Ale y Guaby trataron de ubicarse en el medio, ninguno con una posición definida y si bien tuvieron ráfagas de un posible buen entendimiento no bastaron para romper un molde en una Final.
La defensa nunca quizo equivocarse, se avocó a la marca. El "general" le ganó la pulseada en las divididas a Miguel Cassano, pero estaba estereotipado que no debería soltarse en ataque. De esta manera el Grillo Centa siempre sobró. Fue aquel que cuidaba las espaldas del Capitán, pero tampoco intentó, por sus características clásicas de central, tomarse el atrevimiento de convertirse en un lateral.
Al equipo le faltó tener la posesión, porque enfrente se encontró con un Miami capaz de proponerle a Tempo un juego de igual a igual, sin dar ventajas, anulando su vias clásicas de ataque y tratando de aprovechar al máximo cada oportunidad.
El equipo Tricolor, sin ideas priorizó su couta individual, sus caminos mas directos fueron utilizar como argumento la chapa y el respeto que siempre le tuvieron al equipo. Al pasar el tiempo y empezar a hablar de la historia chica de Vixen, esta garantizaba que Miami Fusion nunca había podido vencer a nuestro equipo.
Las palabras del DT Sergio Rovito intimamente desnudaron su profunda humildad, su grandeza como persona, que solo refleja con quien quiere y lo merece, por eso en la derrotas es tan cuestionado, por la facilidad de quiénes compran su "maradoneano" personaje.
¿Consuelos? Tempo consagró una vez más al mejor anotador. "tatá" Rovito fue quién se adjudicó el premio al goleador de la Copa de Invierno. El equipo fue quién mas anotara y quien menos goles recibiera, aún jugado un partido menos.
Jugó contra un equipo en alza, motivado y con restos de sed de revancha. Sin embargo en los 70 minutos pudo haber pasado de todo. Tuvo chances de ganarlo como de perderlo. La lotería de los penales lo dejó fuera por apenas un gol.
En los momentos extremos, como la de una Final a punto de definirse por penales -hablando netamente del plano futbolístico- es donde se notan los valores y las actitudes de todos, que vale la pena resaltar; sin lugar a dudas la más destacada generosidad fue la de Luquitas, que sin entrar a jugar ni un solo minuto de su Final, en el momento de los tiros desde el punto del penal estuvo abrazando a sus compañeros cuando podría haberse quedado masticando su lógica bronca. Patito tampoco jugó, sin embargo se vistió con los cortos para darle al equipo el apoyo de un gran jugador, también fue su Final y colaboró con Sergio. No creemos que Tempo haya subestimado al equipo Rojo, sino que por momentos la confianza grupal se vio desbordada por la gloria individual. Esta vez a Tempo no le faltó Tempo, le faltó ser más que un equipo... dentro de la cancha.